Mostrando entradas con la etiqueta ateneo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ateneo. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de diciembre de 2011

ARCHIVOS Y MEMORIA HISTORICA: VICENTE MUDARRA CAÑETE, por Ana Borrego Morales, Manuel Carmona Jiménez y Antonino Sanz Matencio


El presente artículo ha sido escrito para su inclusión en la Revista Cultural de 2011 del Ateneo Popular de Almodóvar del Río, institución a la que agradecemos su publicación.


La playa de Berria, en Santoña (Cantabría), comparte su hermosa  estampa con uno de los paisajes más tristes que uno se pueda imaginar. Dos montes la custodian, el macizo del Buciero al este y el Brusco, al oeste, a los pies se encuentra una de las cárceles más  famosas de nuestro país, donde muchos andaluces penaron sus condenas durante la dictadura franquista: El Dueso.

Justo al lado, entre el penal y la playa, se sitúa un pequeño cementerio, donde, entre otros, descansan los restos de aquellos que tuvieron la desgracia de morir en el interior de la prisión. Allí se encuentran también los del que fuera primer Alcalde socialista de Almodóvar del Río durante la II República, Vicente Mudarra Cañete.

Vicente Mudarra Cañete nació en Almodóvar del Río el 27 de Octubre de 1893, su padre, Francisco, era de Frailes (Jaén) y su madre, Amparo, de Almodóvar del Río. Jornalero campesino y albañil, Vicente Mudarra fué un autodidacta como tantos otros de su generación y desde muy temprano comprometió ese mayor saber con la defensa de los que eran de su misma condición.

La tradicional figura del “hombre bueno”, presente en el derecho laboral español y referida a aquel que puede asistir a los trabajadores en los procedimientos de conciliación, sin necesidad de ser letrado ni profesional del derecho, por su conocimiento de las relaciones laborales y su capacidad para negociar y velar por los derechos de los trabajadores, encaja perfectamente en la descripción que hacen de él quienes conocieron a Vicente Mudarra.

Un hombre bueno al que acudían gentes de clase humilde a pedir consejo y ayuda sobre cuestiones controvertidas, tratos, compraventas, cálculos relacionados con las faenas agrícolas, ajuste de salarios, medida de parcelas o incluso en los replanteos de pequeñas obras y reformas.

Se le recuerda también siempre al lado de las movilizaciones obreras, rodeado siempre de trabajadores en los momentos más difíciles. Con carácter general Vicente era un referente de la clase trabajadora, respetado y considerado por todos, lo que hoy llamaríamos un interlocutor válido.

Siendo muy joven intervino en la creación de la Federación del Trabajo de Obreros Agricultores, conocido popularmente como el “Centro Obrero”, fundado en Almodóvar del Río en Junio de 1918, y que luego tendría un importante protagonismo en el movimiento huelguista de los siguientes años y que tuvo representación en el Congreso de Castro del Río de ese mismo año y más tarde en otros congresos y asambleas celebrados tanto en Andalucía como otros de carácter nacional.

El 10 de febrero de 1921, Vicente aparece también entre los representantes de la Federación del Trabajo cuando se adquiere la Casa del Pueblo en la entonces calle El Toril núm.16, luego incautada por el régimen franquista y mas tarde convertida en Plaza de Abastos.

En Septiembre de 1925, mientras España vive la Dictadura de Primo de Rivera y el fin de la guerra de Marruecos, Vicente Mudarra aparece ya como concejal en el Ayuntamiento de Almodóvar del Río, cargo que mantiene en la nueva Corporación de Julio de 1927 hasta febrero de 1930.

El 16 de Abril de 1931 con la proclamación de la 2ª Republica reaparece otra vez Vicente como concejal y el 5 de Junio de ese mismo año ya figura como 2º Teniente de Alcalde. La dimisión en bloque de la mayor parte de aquella Corporación a partir de agosto le sitúan durante unos cuantos días como Alcalde en su condición de Presidente de la Comisión Especial Gestora nombrada el 1 de Septiembre de 1931.

Entre Septiembre de 1933 y Abril del 1934 vuelve a ser Concejal y finalmente el 9 de Marzo de 1936, tras el triunfo del Frente Popular, regresa como 2º Teniente de Alcalde a la última Corporación republicana presidida por Manuel Alba Blanes, ejerciendo como Presidente de la Comisión Municipal de Obras Públicas.

Ni que decir tiene, que ninguno de estos cargos y su continúa dedicación estaban remunerados y que había de compaginar su entrega a los asuntos públicos con la necesidad de mantener a una familia numerosa (seis hijos) junto a otra de las heroicas protagonistas de nuestra mas reciente historia local, su mujer y compañera Antonia Caballero, “La Palita”.

De su gestión política solo conocemos algunas pinceladas referidas al último período como Teniente de Alcalde, ya que, a pesar de los reiterados intentos y peticiones de acceso a los libros de actas municipales, que forman parte de nuestro Patrimonio Documental y de libre acceso según la normativa vigente, formulados durante los últimos años a la actual Alcaldesa, se nos sigue –incomprensiblemente- impidiendo la consulta y estudio de los mismos.

A pesar de esto, podemos citar que la ejemplar gestión, que se realizó ante el Obispado de Córdoba para la cesión de la Ermita y su rehabilitación como colegio, fue propuesta y gestionada personalmente, en nombre de aquella Corporación, por Vicente Mudarra y por el también concejal entonces Antonio Luna Cruz pidiendo expresamente que –la petición a formular al Obispado- debía “…hacer constar de forma clara y concisa en cuantos trámites se hagan, que no hacemos persecución religiosa, toda vez que en esta ermita no se celebra culto alguno desde tiempo inmemorial, encontrándose… en completo abandono. Aconsejamos tanto a la Corporación como al Sr.Secretario que esta resolución se lleve a efecto sin precipitación, que sería mal interpretada, pero con tenacidad inquebrantable hasta su total desenvolvimiento…” (Escrito firmado el 6/04/1936 por Vicente Mudarra Cañete y Antonio Luna Cruz).

El Obispado de Córdoba, en escrito de fecha 29/04/1936, “…en atención a las razones que se exponen en la instancia…/…y movidos del mejor deseo de contribuir por su parte a cuanto redunde en bien de esta villa, accede de buen grado a lo que se solicita y cede a este Ayuntamiento la propiedad de dicho inmueble para los usos y fines que desea. …”. Consta además el agradecimiento unánime de la Corporación a los dos concejales encargados de realizar esta gestión.

Volvemos a tener referencia de la intervención de Vicente Mudarra en la Comisión Especial encargada de conseguir locales destinados a escuelas públicas, concretada en el alquiler de sendas casas destinadas a tal fin, una de ellas en la calle Antonio Espín y otra en la calle Fernando de los Rios, hoy Federico García Lorca.

La sublevación militar y las incomprensibles paradojas de la vida y de la guerra llevaron a Vicente Mudarra de forma vertiginosa a pasar de estar gestionando la apertura de un colegio público a estar preso en ese mismo lugar, la ermita.

De la ermita a la cárcel de Córdoba y de allí al penal del Dueso en Santoña, Vicente Mudarra tenía poderosas razones y convicciones ideológicas suficientes como para ser capaz de seguir manteniendo con toda dignidad su reclusión y como para que alguien pudiera intentar hacerle creer a su viuda, con seis hijos, que –como recoge el parte médico de defunción- se había caído o se había tirado desde un tercer piso. 

Tan solo 23 días después de la finalización del conflicto bélico, Vicente Mudarra, proveniente de la zona republicana, se presentó en la comandancia de Almodóvar del Río, donde se le tomó declaración y quedó en prisión preventiva en la cárcel municipal acusado, por los informes recavados, de “inmensas tropelías durante la dominación roja”.

En el Archivo Histórico Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla, donde se conservan los procedimientos instruidos por la Justicia Militar franquista en la provincia de Córdoba, compuesto por los Expedientes, Diligencias Previas, Causas, Sumarios y Sumarísimos de Urgencia relacionados con el aparato represor del régimen, encontramos el expediente abierto a Vicente Mudarra.

A partir de aquí aparecen los informes preceptivos de las “fuerzas vivas” del pueblo: Alcalde, Sacerdote, Jefe de la Falange y comandante de puesto. Todos presentan una curiosa coincidencia en su redacción y en los cargos que le imputan al penado: extremista peligroso, Concejal del Frente Popular, miembro del Comité de Defensa de la República, etc.

El 10 de mayo de 1939, Vicente comparece ante el Juez y declara que ha sido miembro de UGT y de la CNT, que no participó en la huelga (movimiento revolucionario) de octubre de 1934, que al inicio del conflicto era 2º teniente de Alcalde, negando las acusaciones que le hacen y pone como ejemplo que liberó, con ayuda de otros, al cura párroco y a otros ciudadanos que estaban detenidos en el Ayuntamiento.

Una vez instruido el expediente, exclusivamente con testigos contrarios al penado, en la Audiencia Pública el fiscal solicitó la pena de muerte para el encartado, el cual seguía negando cada una de las acusaciones realizadas. Finalmente, el 23 de Septiembre de 1939, Vicente Mudarra fue condenado por un delito de adhesión a la rebelión a prisión militar perpetua, que le sería conmutada mas tarde a 20 años y un día de reclusión mayor.

Hay que resaltar en este punto que, al igual que en otros casos, que las distintas acusaciones que se imputan en la instrucción de este expediente a la figura y actuación de Vicente Mudarra ni siquiera constan en los expedientes de Almodóvar del Río existentes en el Archivo Histórico Nacional en relación con la denominada Causa General.

Esta Causa General fue un proceso elaborado por la Fiscalía General del Estado, encargado por Franco mediante decreto de 26 de abril del 1940, con el objetivo de “dar a conocer los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja”. Para elaboración de la misma se formó un sumario en cada provincia y cada municipio bajo la dirección de los respectivos fiscales provinciales. El proceso fue empleado tanto como instrumento para la represión de un gran número de opositores, como para fines propagandísticos, justificación de las represalias ejercidas, legitimación del régimen y de la sublevación en contra del Gobierno de la República.

En la pieza correspondiente a Almodóvar del Río, en la relación de hechos punibles, víctimas y autores o sospechosos, firmado por el Alcalde con fecha 17 de Diciembre de 1940, a pesar de ser elaborado por las mismas instituciones y con las mismas informaciones e informadores que el Sumario contra Vicente Mudarra encontrado en el Archivo Militar, no consta su nombre ni como autor, ni inductor, ni sospechoso, en ninguno de los casos.

En conclusión, nos hayamos frente a dos causas judiciales instruidas por las mismas instituciones y que llevan a resultados contradictorios, en los que en una de ellas se condena a un ciudadano por unos hechos que no le son imputados en la otra.

Vicente Mudarra ingresó el 28 de octubre de 1940, como ya hemos mencionado, en la Colonia Penitenciaria de El Dueso procedente de la tristemente recordada Prisión Habilitada de Córdoba.

En el Expediente Penal de Vicente Mudarra (conservado en el Archivo del Ministerio del Interior-Instituciones Penitenciarias) puede seguirse el periplo vital a lo largo de su condena, entre los que encontramos los testimonios de sentencia, las liquidaciones periódicas de condena, las certificaciones de situación penitenciaria para la obtención de subsidios por parte de la familia, etc.

El 30 de Junio de 1943 Vicente pasa a la Prisión de Torrelavega donde ingresará en el batallón disciplinario que construirá en Ganzo, la fá­brica más grande de celulosa de España (SNIACE).

En noviembre de 1943 regresa a El Dueso, donde a finales de año será propuesto para la obtención de la libertad condicional.

Esta no llegará. El 6 de Enero de 1944, por circunstancias no aclaradas, Vicente cae desde un tercer piso, muriendo a las pocas horas como consecuencia de las lesiones sufridas.

Poco se supo más de las circunstancias que rodearon la muerte de Vicente Mudarra, ni siquiera del lugar en que fueron depositados sus restos mortales.

Entre sus pertenencias personales en la cárcel, Vicente tiene libros de problemas con los que enseñar a otros presos, plumilla, palilleros y tintero, una regla de madera y un diario personal, donde relataría el devenir de su odisea, tan próxima a terminar, que es impensable que se tirara por una ventana.

Hay que abstraerse hasta imaginar un horrible régimen de terror, tortura y aniquilación del disidente ideológico para entender el único crimen que si cometió Vicente Mudarra: creer en los de su clase y en la necesidad de saciar sus ansias de justicia, cultura y de superación de sus miserables condiciones de vida.

A la “Palita” no le contaron nada. La dejaron, sin más explicaciones, viuda y sin rechistar, ni siquiera supo el lugar donde quedaron sus restos y solo 66 años después, su única hija viva y sus nietos han podido saberlo.

Vicente Mudarra murió de “ley de fugas” –como tantos- porque era un hombre bueno cuya dignidad resultaba tan insoportable a sus verdugos como la del gitanillo del “puente de los ríos” que nos contaba, en su poema del cante hondo, Federico García Lorca.

En Agosto de 2010 hicimos un viaje a la memoria. Visitamos la hermosa playa de Berria y homenajeamos a algunos de los que pasaron por el Penal de El Dueso.

Llevábamos con nosotros la ilusión y la esperanza de otros que no pudieron estar físicamente en ese lugar y ese momento, entre otros la de los familiares de Vicente Mudarra.

Contactamos con los servicios municipales que gestionan el cementerio y comprobamos que los cadáveres de los presos que no habían podido ser reclamados por las familias eran enterrados en fosas comunes en el cementerio.

El funcionario nos indicó el lugar donde todavía hay restos y no se han construido nuevos nichos encima.

Allí quedaron los restos mortales de cientos de presos, entre ellos los de Vicente Mudarra Cañete.

No hay placas. No hay lápidas. Nosotros dejamos allí unas flores y, para siempre, nuestro recuerdo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Historias de Lobos: El lobo en Sierra Morena. Pasado y presente

Esta semana se celebra el Congreso Nacional de Medio Ambiente.


Mi amigo Juanjo y yo hemos presentado una Comunicación Técnica sobre el Lobo en Sierra Morena. Consiste en la realización de un análisis de la conectividad de las Poblaciones de Lobo (Canis lupus signatus) en Sierra Morena para su aplicación como instrumento de planificación y gestión del territorio y facilitar así el diseño de corredores ecológicos para esta especie en el Parque Natural Sierra de Hornachuelos (Córdoba).

Ese trabajo es un resumen de un Proyecto un poco más ambicioso que nos permitió conocer con mayor profundidad la realidad actual de las poblaciones de Lobos en nuestro país y más concretamente en el área de Sierra Morena.

Hace unos meses, gracias al Ateneo Popular de Almodóvar del Río, pudimos publicar en su Revista Cultural un artículo con el que pretendíamos dar a conocer esta realidad y que reproducimos a continuación.


El lobo en Sierra Morena. Pasado y presente 


La humanización del territorio, la aparición de la ganadería y la competencia por la caza han situado al lobo como enemigo de los seres humanos.

En el pasado, el lobo siempre estuvo presente en Andalucía. Y la relación con el hombre tuvo distintas formas de presentarse. Ha sido símbolo de lealtad y fiereza y objeto de temor y perdición.

La presencia del lobo ha dejado, incluso en el territorio, grabado su nombre. Quedan todavía nombres de lugares como Casa de Villalobillos o Cruz del Lobo (Almodóvar), El Lobatón o Rodadero de los Lobos (Córdoba), Casa del Bicho o Collado de los Lobos (VIllaviciosa de Córdoba), Cerro de la Loba o Arroyo de los Lobos (Hornachuelos).

En Andalucía el lobo que encontramos es Canis lupus signatus, el lobo pardo, al igual que en el resto de la península.

Lobo Ibérico (c. a. ASM, 2010)

En las tierras hoy deforestadas del Valle del Guadalquivir la abundancia de lobos llegó a ser en tiempos históricos mayúscula. El conflicto con el hombre también.

En localidades como Carmona, Écija o Villafranca de Córdoba durante el siglo XVI se pagaban 3 reales por lobo adulto y uno y medio por lobezno. Las Ordenanzas de Carmona prescribían ya desde la Edad Media la obligación por parte de garañones, yeguarizos y potreros de llevar permanentemente dos mastines en el hato para defender a los animales de los lobos. A mediados del siglo XIX el cánido criaba incluso en el entorno de la capital hispalense. En los años 50 del siglo pasado llegaba a pagarse hasta 500 pesetas por lobo capturado.


Libramiento de fondos del Ayuntamiento de Posadas para el pago de un premio por haber dado muerte a un lobo en 1951 (Foto de Joaquín Casado, Cronista Oficial de Posadas) (Documento depositado en el Archivo Municipal de Posadas)

Lo registros y archivos existentes, y la enorme estadística generada en relación con la persecución del lobo nos permite ir conociendo su presencia histórica en distintos puntos del territorio y como ha ido evolucionando la extinción de esta especie a lo largo y ancho de nuestra geografía a través de las ausencia en esos mismos documentos.

Desde Doñana, pasando por el Valle del Guadalquivir, las Sierras Béticas, Almería, Sierras Cazorla o de Baza, Cádiz o Córdoba, podemos ir viendo como poco a poco la persecución que el hombre ejerce sobre el lobo va consiguiendo el objetivo de su extinción. 

Evolución de las distribución del Lobo en Andalucía (Gutiérrez Alba, 2005)

La caza, el veneno, la legislación, las juntas provinciales de extinción, las recompensas, la disminución del ganado, etc., han arrinconado poco a poco a este animal hasta su último reducto en Sierra Morena.


Cepo lobero de la Colección de José Martín López (Gutiérrez Alba, 2005)
Sierra Morena es un área singular. Grandes extensiones de terreno con reducida presencia de núcleos de población, así como ausencia de grandes carreteras y otras infraestructuras viarias. 

En apariencia un amplio espacio de virgen y espeso matorral y bosque mediterráneo, donde los ungulados alcanzan grandes densidades. No obstante, este territorio no es completamente natural ya que se trata de un terreno completamente modificado para garantizar el éxito de las poblaciones de caza mayor, con un manejo del ecosistema y la vegetación que trata de favorecer la mayor productividad posible, en un régimen similar al de la ganadería extensiva.


Las razones por las que todavía pueden encontrarse especies emblemáticas como el lince, el lobo o el águila imperial en este territorio están muy relacionadas con la propia evolución del mismo. La situación del lobo en Sierra Morena es un caso muy particular dentro de la geografía española, junto al de Extremadura. En las fincas de caza mayor la disponibilidad de recursos tróficos y la capacidad de protección del medio son excelentes.

Desde mediados de los 60 la sierra ha sufrido un importante despoblamiento. Apenas viven personas en las fincas, por lo que la presencia humana se ha reducido drásticamente. Además, la tranquilidad de la zona no sólo viene manifestada por la inaccesibilidad propia del terreno, por el tipo de explotación, por el hermetismo de las fincas o por la baja densidad humana; también hay que hacer mención a la escasa red de carreteras asfaltadas en la zona.

Aunque las características del hábitat parecen ventajosas, las poblaciones de Lobo en nuestra tierra tiene aún problemas de conservación que está asociado básicamente a la persecución directa del hombre.

A pesar de que los conflictos ganaderos se han reducido, bien por la reducción de la cabaña ganadera, bien por la mayor vigilancia del ganado para evitar las lobadas, o bien por el papel que están jugando las indemnizaciones económicas aportadas por la administración ambiental, aun existen una arraigada animadversión hacia el lobo.

Además, en la actualidad existen otros peligros para el lobo en Andalucía, como son el desarrollo turístico no planificado, deficiente vigilancia preventiva, reducido número de fincas con gestión públicas.

Lobo Ibérico (c. a. ASM, 2010)
La ausencia de estudios científicos sobre el estado de las poblaciones es otro elemento más que pueda estar afectando a estas poblaciones. Es posible que algunos factores biológicos puedan estar influyendo ya sobre la pequeña población, debido al bajo número de individuos, la fragmentación de las poblaciones, posibles enfermedades. Además el núcleo de Sierra Morena parece estar aislado de los otros núcleos de lobos ibéricos con la consiguiente problemática asociada.

En este sentido, empieza a jugar un papel importante la existencia de perros asilvestrados y abandonados en la sierra, bien por la ocupación del territorio del lobo y la consecuente competencia por lo recursos con éste, teniendo en cuenta, además, que sus ataques no son indemnizados, por lo que siempre se tiende a intentar culpar al lobo, dificultando la propia gestión del conflicto.

Asimismo, existe también la posibilidad de hibridación de los lobos con los perros errantes o asilvestrados, sobre todo cuando aquellos están en densidades muy bajas.

En Andalucía actualmente existen de dos núcleos donde podría estar presente la especie:
  • Núcleo de Sierra Morena Oriental, es el que reune más citas de presencia de lobo; localizado desde el Parque Natural de Cardeña y Montoro, hasta el Parque Natural de Despeñaperros y su entorno.
  • Núcleo de la Sierra Morena Occidental de Córdoba. Localizado en el Parque Natural de Hornachuelos y su entorno llegando a penetrar por el Oeste en la parte más oriental del Parque Natural de Sierra Norte de Sevilla y por el este por el término de Villaviciosa de Córdoba, hasta el mismo término de la capital cordobesa. 


La presencia del lobo en los ecosistemas a los que pertenece se ha demostrado claramente necesaria para el mantenimiento del equilibrio de estos, constituyendo lo que se conoce como una especie clave, cuya desaparición puede acarrear muy serios desequilibrios a su entorno (en la vegetación, en las densidades de herbívoros o en las densidades de predadores menores carnívoros).

La continuidad del Lobo en nuestra tierra está muy ligada al conocimiento que tengamos de sus poblaciones y a la adecuada gestión del conflicto que su presencia genera, armonizando los intereses ganaderos, cinegéticos y de conservación con el fin de garantizar el futuro y la presencia de sus poblaciones.


jueves, 30 de septiembre de 2010

ARCHIVOS Y MEMORIA HISTORICA. OPOSICIÓN Y REPRESIÓN


Esta noche comienza la Feria de Almodóvar del Río. Hasta el lunes, 4 de Octubre, tendremos tiempo de disfrutar de unos días de fiesta.

Este año volvemos a colaborar con la Revista Cultural que publica el Ateneo Popular con motivo de la Feria, incluyendo un artículo que queremos reproducir aquí y que pertenece a una serie de colaboraciones que estamos escribiendo desde hace un tiempo relacionada con los archivos y la memoria histórica.




ARCHIVOS Y MEMORIA HISTORICA. OPOSICIÓN Y REPRESIÓN
Por Ana Borrego Morales y Antonino Sanz Matencio

Imagínese que usted guarda un periódico en su casa en el que se critica al gobierno, que usted comparte con algunos de sus amigos, con los que habla y conversa del tema, que mantiene contacto con personas de otros lugares. Imagínese que las fuerzas policiales entran en su casa, sin mandato judicial, la registran, desordenan, mancillan. Imagínese que le llevan a los calabozos y lo mantienen detenido sin contacto con los suyos, sin la presencia de un abogado y sin conocimiento del juez. Imagínese que le torturan, que le amenazan con dañar a su familia. Imagínese que le presentan una declaración en la que involucra a personas que no conoce y hechos de los que ni siquiera ha oído hablar. Imagínese que le condenen a 12 años de prisión en una cárcel situada en la otra punta de España. Esto, que hoy creemos imposible en la actualidad, ocurría en España no hace mucho tiempo. En muchas familias de nuestra tierra están las heridas de ese tiempo, en los Archivos Históricos están las pruebas de ese sufrimiento.

Hace unos días podíamos leer un diario en gran titular la siguiente noticia: “El Archivo Histórico Provincial recibe más de 12.000 fichas de presos de guerra”[1]. Hacía referencia a los expedientes penitenciarios generados durante el franquismo en la Provincia de Cádiz. Poco a poco se está poniendo a disposición de investigadores, en particular, y ciudadanía, en general, la ingente documentación generada por el aparato represor franquista. Este hecho, además de aportar las pruebas documentales de la represión, nos ofrece la idea del importante papel que juegan los Archivos como fuente esencial de la investigación histórica de un periodo determinado.

Ya desde el primer momento el nuevo Estado comienza a estructurarse con la  promulgación de un bando [2] en el que se declara el Estado de Guerra que promulga la supremacía la jurisdicción castrense sobre la ordinaria, la urgencia y rapidez a costa de cualquier garantía jurídica y prohíbe terminantemente el derecho a la huelga, colocando a los directivos de los Sindicatos en la picota, pudiendo ser pasados por las armas todos los que se opongan al nuevo régimen.

Al terminar  la contienda la labor de represión sobre los vencidos va a llenar las cárceles. En torno a 600.000 personas (cifra en continua revisión) se encontraban bajo disciplina penitenciaria: prisión o campos de concentración,  batallones de trabajo, libertad vigilada. Sin contar los ajusticiados. Se buscaba castigar a todos aquellos que hubieran prestado apoyo al bando contrario [3] y extinguir cualquier posibilidad de oposición. A pesar de ello, durante todo el período franquista van a existir, con mayor o menor intensidad, movimientos opositores que pretenden el regreso de las libertades democráticas.

En nuestro particular peregrinaje realizado por diferentes Archivos y lugares para recuperar la memoria de nuestros familiares y las personas de nuestro entorno que sufrieron la persecución y la represión durante los años de posguerra y de la dictadura franquista, hemos podido consultar documentos en los que se reflejan algunas de las vicisitudes sufridas por todos ellos. Uno de estos es un expediente[4] que nos puede ayudar a comprender como se llevó a cabo en nuestra comarca la represión de uno de los intentos de reorganización de la oposición al nuevo Estado.

En el Archivo Histórico del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla se conserva un Expediente de 1948 que contiene las causas 328 y 368, en las que se juzga, por el procedimiento sumarísimo, un delito de auxilio a la rebelión y de ayuda a malhechores, consistente en  reorganizar el Partido Comunista y la Alianza Democrática en Hornachuelos, Posadas y Almodóvar del Río.

En estas causas, iniciadas a principios de 1948, se juzgan a noventa y cuatro personas, algunas ya condenadas al finalizar la guerra. De ellas cuatro habían muerto en el momento del procedimiento. Dos de los encausados son mujeres. Se incluyen jóvenes de 17 y 18 años. Vivían en Almodóvar del Río, Aznalcázar, Azuaga, Carrión de los Céspedes, Constantina, Hornachuelos, Las Navas de la Concepción, Palma del Río, Paterna del Campo, Posadas y Sevilla. Hay zapateros, alfareros, trabajadores del campo, ferroviarios, exportadores de pescado, comerciantes, carpinteros, amas de casa, relojeros, peones camioneros, albañiles, etc. Algunos de ellos casados, otros solteros, viudas y otros “amancebados”. Están sus nombres y apellidos, sus apodos, edades, etc.

Todos ellos fueron juzgados por el Código de Justicia Militar. Unos por “auxilio a malhechores, del art. 6º de la ley de bandidaje y terrorismo de 18 de Abril de 1947”. Otros “como autores de un delito de auxilio a la rebelión militar del art. 1 de la ley de 2 de Marzo de 1943” y otros por “atentar contra la seguridad del Estado Español, nuestro Caudillo y circular propaganda extremista”.

Las condenas son diferentes según la implicación en el delito.  Van desde seis meses a los 12 años y un día de reclusión para aquellas personas que habían sido condenados por similares delitos al finalizar la Guerra Civil. Todos ellos “con las accesorias legales de suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derechos de sufragio durante la condena”.

De dicho expediente podemos extraer que algunas de estas personas se encontraban trabajando en la fincas el Águila y en las Escalonias en el término municipal de  Hornachuelos a las que acudían “partidas de  bandoleros” para abastecerse de víveres y vestuario comprados por algunas de las acusadas e incluso en alguna ocasión celebraron con dichos “bandoleros las festividades de Nochebuena y Año Nuevo comiendo dulces y consumiendo vino, cantando coplas ofensivas al Régimen, al Generalísimo y a la Guardia Civil”.


Uno de ellos es el “Jefe Supremo de los titulados guerrilleros del llano que tiene por finalidad reunir el mayor número de elementos para combatir el actual Régimen y ayuda a los bandoleros que ellos denomina guerrilleros del monte”.

Otro de los encartados se encargó dos años antes de la formación de un Comité de Alianza Democrática, entrevistándose y reuniéndose con otras personas para dicho fin. Posteriormente a este hecho se organizó clandestinamente en Hornachuelos el Partido Comunista, que se puso en contacto con el Provincial o Regional por mediación de un vecino de Posadas.

Los vecinos de Almodóvar recibieron igualmente la visita de uno de los acusados de Hornachuelos para “proponerle la necesidad de constituir un Comité de Alianza Democrática al objeto de poner en contacto el Partido comunista y dicha Alianza entre las poblaciones de Hornachuelos, Posadas, Almodóvar del Río y al ser posible de la Capital de Córdoba”, asimismo en dicha visita y al objeto de extender la propaganda  recibieron  un periódico clandestino de la CNT.

De los atestados de la Guardia Civil podemos ver que al efectuar el registro en casa de uno de los acusados “hallaron ocultos debajo de unas piedras en la pared e introducidas en un envase de lata cuatro documentos consistente en un llamamiento a los Trabajadores Españoles, otro sobre la forma de Organización Política y sindicalismo, otro relacionado con la guardia civil y otro con los Patriotas Cordobeses”.

Otro acusado “Guardaba un periódico órgano del Comité Nacional de la CNT en un cuadro de cabecera de su casa, como igualmente una nota con la dirección escrita del citado Federico en Córdoba cuyo objetos tenía escondidos entre la estampa de dicho cuadro y el cartón que por la partes posterior la refuerza”. También guardaba una carta personal escrita por su hermano en la que se interesa por la salud de su mujer y sus hijos que igualmente se incauta y se guarda en el expediente.

En las declaraciones de las personas acusadas comprobamos que estas se realizan en ausencia de abogado defensor, con hostigamiento evidente y en la mayoría de los casos con una fuerza policial desproporcionada. Asimismo, algunos de estos acusados nos son puestos a disposición judicial hasta que no han trascurrido más de 30 días de su detención, hecho impensable en cualquier estado civilizado de la época (en la actualidad no pueden transcurrir más de tres días).

El resultado es estremecedor. Por constituir el Partido Comunista en la zona y actuar de enlace entre miembros de la Alianza Democrática, 12 años y un día de prisión. Por pertenecer a la CNT, 6 años de prisión. Por llevar comida a los huidos en el monte, 2 años de prisión. Condenas que no sólo fueron pagadas por los encartados, sino por todos y cada uno de sus allegados. Condenas purgadas en centros penitenciarios muy alejados de los domicilios de origen, con lo que se dificultaba mucho más el contacto con las familias. Se pudrieron literalmente en las cárceles. Los que llegaron a salir  vivieron, junto con sus familias, vigilados y estigmatizados por anhelar y defender los valores democráticos que hoy nosotros disfrutamos y que muchos de ellos no llegaron a conocer.

Se quedó mucho en el camino, es nuestra obligación recuperarlo. En eso andamos.





[1]http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Archivo/Cadiz/recibe/12000/fichas/presos/guerra/elpepuespand/20100812elpand_1/Tes
[2] Bando de Estado de Guerra de 18 de julio de 1936, Sevilla.
[3] BARRANQUERO, E., EIROA, M. y NAVARRO, P. Mujer, cárcel, franquismo. La prisión Provincial de Málaga, 1937-1945. Málaga, 1994. “Prólogo” de Antonio Nadal. P. 13
[4] Archivo Histórico del Tribunal Militar Territorial Segundo., Legajo 693,  nº 10115. Causas 328 y 368